4 feb. 2013

Rosquillas de aceite



Esta es una receta familiar. O más bien, una versión de la receta de toda la vida de las rosquillas de mi abuela, adaptada a los tiempos modernos. En primer lugar porque las recetas antiguas casi siempre son con unas proporciones desorbitadas de sus ingredientes, supongo que porque antes se tenían muchos hijos, eran familias muy numerosas, y ya que se metía uno en faena, pues regalaba unas poquitas a la vecina, a la prima segunda,… y en segundo lugar, por el procedimiento, porque aunque suelo defender las fórmulas y formas de hacer tradicionales, siempre y cuando su uso varíe el resultado (por ejemplo, por muy ricas que salgan las fabes en una olla exprés, no hay color con las hechas al chup-chup) hay otros casos, en los que los nuevos artilugios obran maravillas y nos facilitan mucho la vida, como en este caso. Y es que en muchas familias el momento rosquilla era casi un acontecimiento, se juntaban las mujeres de la familia y pasaban toda una tarde haciendo las rosquillas, generalmente cada una con su tarea bien definida: la abuela hace la masa magistral, las nietas las van dando forma, una tía las fríe mientras otra las va envolviendo en azúcar,…
Pero hoy en día, por desgracia, no tenemos tiempo para estas cosas y acabamos renunciando a este tipo de recetas de siempre. Yo me he aliado con las maravillas de la ciencia, para hacer las “rosquillas de mi abuela” en un pis-pas, ayudada de una amasadora (y no penséis que tengo un superartilugio tipo Kitchen Aid, que tengo un cacharrillo de 19 € que compré hace años y que para este tipo de masas es estupendo) y de una rosquillera que recomiendo encarecidamente y que por el módico precio de 4 € da un servicio estupendo.
Pero bueno, a la receta, que hoy me estoy pasando de batallitas. En casa nos han gustado mucho y han hecho que nos pongamos un poco nostálgicos al recordar viejos tiempos.
Espero que a vosotros os gusten también.
Un abrazo.
Ana

Receta de rosquillas de aceite de la abuela.
  

Ingredientes
  • 1 vaso de leche
  • Corteza de media naranja
  • 3 huevos
  • ½ vaso de anís
  • ½ vaso de aceite
  • 2 sobres de levadura
  • 1 pizca de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • Ralladura de medio limón
  • 250 gr. de azúcar
  • 600 gr. de harina
  • Aceite de oliva virgen para freír.
  • Azúcar para decorar
  • Ralladura de naranja

Preparación
  • Calienta la leche con la naranja y cuando rompa a hervir aparta y reserva tapado hasta que se temple.
  • En una fuente pon un vaso de azúcar con un poco de ralladura de naranja para aromatizar, mezcla bien, cúbrelo y reserva.
  • En un bol echa todos los ingredientes menos la harina y bate con unas varillas hasta que estén bien integrados.
  • Añade la harina en tres o cuatro veces y mezcla bien. Deja reposar la masa mientras calientas bien el aceite.
  • Cuando el aceite este bien caliente, introduce la masa en la rosquillera y ves soltando porciones del grosor que prefieras (ten en cuenta que se hincharan casi hasta doblarse)
  • Deja que se templen en un plato sobre papel de cocina, para que suelten el exceso de aceite y antes de que se enfríen, envuélvelas en el azúcar aromatizado.

Notas
  • Si su sabor no te resulta muy fuerte, usa aceite de oliva virgen extra para la masa. Me han contado después de hechas, que mi abuela las hacía también con manteca porque decía que aguantaban mejor. Lo probaré, aunque así están tan buenas que no da tiempo a que se deterioren.
  • Si no dispones de rosquillera (te recomiendo que intentes conseguir una, merece mucho la pena), añade más harina (dependiendo del tamaño de los huevos, pueden ser aproximadamente 300 gr. más), hasta que admita la masa y permita manejarla sin pegarse y sin quedar demasiado dura (ya que quedarían más secas). Haz churros de aproximadamente un centímetro de grosor y únelos formando las rosquillas.
  • Para que se conserven en perfecto estado, pon una caja de cartón, con el fondo cubierto de papel de cocina, y una vez colocadas, cúbrelas con un paño. Aún cuando se quedan duras, están buenísimas mojadas en el café.
  • La rosquillera que utilicé es esta 

2 comentarios:

  1. Leñe, ¡las rosquillas de sartén de mi abuela!

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    1. Jajaja, si, creo que estas son las rosquillas de sartén o de aceite de muchas abuelas ;-)
      Mil gracias por tu comentario.
      Un abrazo

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